

"Un juglar por la villa y corte” es una obra que aúna el lirismo narrativo del poema sinfónico con la fuerza expresiva de un concierto para guitarra. A través de sus cuatro movimientos, la pieza relata la historia de un joven juglar que, en el Madrid del año 1616, se ve envuelto en una travesía que mezcla el asombro, el amor, el peligro y la huida.
La guitarra solista no es solo el protagonista musical, sino el símbolo mismo del juglar. Sus cuerdas traducen sus emociones, pasos, decisiones y pasiones: desde el caminar errático por las calles hasta la intimidad del enamoramiento o la tensión de la persecución. La orquesta, por su parte, es la ciudad que lo rodea: viva, impredecible, a veces cómplice, a veces amenaza.
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I. Bigardeo - Allegretto errante : Un juglar llega a Madrid. La guitarra avanza como él: curiosa, fragmentada, llena de sobresaltos. En su errancia alcanza la calle Tudescos, donde una taberna cálida y bulliciosa detiene su paso y marca el inicio de su destino.
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II. Jácara tabernera - Vivo y danzante : Dentro de la taberna estalla la jácara: ritmo popular, desenfrenado y de celebración. La guitarra se vuelve extrovertida, cómplice del baile y del cortejo entre el juglar y la joven tabernera. La pasión despierta deseo, pero también celos y rivalidades.
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III. Al Rocío del Alba - Andante esfumato: En la madrugada, los amantes caminan por una ciudad dormida. La guitarra susurra un amor naciente, hasta que un cortejo fúnebre irrumpe con gravedad. La tabernera teme que su antiguo pretendiente esté detrás de esa sombra que amenaza el futuro de su amante, de su juglar.
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IV. Caprichosos Cielos - Presto fantástico: La persecución estalla sobre los tejados del Madrid de los Austrias. La guitarra corre, salta, trepida; la orquesta empuja y acecha. Es una lucha por la vida, por el amor, por la libertad. El final queda abierto, suspendido como una hoja arrancada al viento.
“Un juglar por la villa y corte” es, en definitiva, una travesía musical que convierte a la guitarra en voz, cuerpo y alma de un joven soñador. A través de ella, se nos invita a recorrer un Madrid barroco y vivo, donde cada esquina encierra una historia y cada nota una emoción.

Adelanto
El tercer movimiento de este concierto para guitarra y orquesta es un Adagio profundamente expresivo, concebido como un espacio de respiración y hondura emocional. Su escritura está enraizada en el cante jondo, evocando ese modo de cantar que nace desde lo más íntimo, donde cada nota parece surgir de una memoria antigua y compartida. Esperamos que este movimiento les resulte tan conmovedor como expresivo.
En breve compartiremos más fragmentos del concierto, para que puedan seguir descubriendo su arquitectura completa y su viaje expresivo.
El audio que van a escuchar está realizado con bancos de sonido. No es una grabación en directo.

